
“Landman”, creada por Taylor Sheridan y Christian Wallace, es una serie dramática que se adentra en el universo del petróleo en el oeste de Texas, inspirada en el podcast Boomtown de Wallace. Estrenada en Paramount+ en noviembre de 2024, y con una segunda temporada lanzada en noviembre de 2025, la producción sigue a Tommy Norris (Billy Bob Thornton), un ejecutivo en apuros que navega por el auge petrolero entre roughnecks, millonarios y dilemas éticos. La serie entrelaza elementos de culebrón, crimen y observaciones sobre la industria extractiva, manteniendo el sello distintivo de Sheridan, presente en éxitos como Yellowstone.
“Landman” destaca por su dirección visualmente poderosa. Sheridan, quien escribe y produce la mayoría de los episodios, utiliza tomas aéreas con drones que retratan paisajes áridos salpicados de bombas extractoras bajo atardeceres nebulosos, logrando una estética casi documental que remite a fotógrafos como Edward Burtynsky o a documentales de Werner Herzog. La banda sonora, con composiciones ambientales de Andrew Lockington y guiños a bandas post-rock como Explosions in the Sky, alterna hits country con un toque artístico que eleva la narrativa. La fotografía subraya la crudeza del entorno industrial y se apoya en la autenticidad que aporta la base periodística del podcast de Wallace.
Billy Bob Thornton brilla como protagonista, dotando a Tommy Norris de carisma y profundidad, aunque la tendencia de Sheridan a centrar la acción en un héroe que no delega provoca que el ritmo, en ocasiones, se perciba forzado. El elenco secundario tiene un papel fundamental en el desarrollo de la trama. Ali Larter interpreta a Angela Norris, cuya evolución a lo largo de las temporadas pasa de ser una figura secundaria a asumir un rol decisivo en los conflictos familiares y empresariales, aportando matices de resiliencia y ambigüedad moral. Demi Moore, más presente en la segunda temporada como Cami Miller, introduce nuevas tensiones con su carácter pragmático y su capacidad para desafiar el statu quo de la industria, convirtiéndose en catalizadora de cambios y dilemas éticos. Estos personajes femeninos, aunque en algunos momentos caen en estereotipos, generan subtramas que enriquecen la narrativa central y permiten explorar la complejidad de las relaciones de poder y género en el sector petrolero. El resto del elenco secundario, compuesto por trabajadores, empresarios y familiares, contribuye a mostrar la diversidad de intereses y conflictos, influyendo directamente en el desarrollo de Tommy Norris y en la evolución de los temas principales de la serie.

La serie aborda cuestiones como el capitalismo extractivo, la ambición desmedida y los impactos sociales del boom petrolero, ofreciendo una mirada voyeurística a una industria marcada por el dinero y el riesgo. El guion de Sheridan, que firma todos los episodios, combina realismo con tropos de género, como acuerdos informales entre vaqueros millonarios y accidentes laborales que humanizan —o critican sutilmente— la precariedad de los trabajadores. Aunque se ha señalado la presencia de estereotipos de género, el papel de personajes como Angela y Cami aporta capas de conflicto y reflexión sobre la agencia femenina, aunque no siempre logran escapar a los arquetipos de viuda afligida o figura secundaria. La serie recibe críticas por estos sesgos y por una política narrativa que a veces se percibe como conservadora, reforzada por publicidad integrada y la ausencia de una agenda progresista, lo que la hace atractiva para ciertos públicos y distante para otros.
La primera temporada equilibra drama y suspense, mientras que la segunda muestra síntomas de desgaste, con tramas más previsibles sobre violaciones laborales y conflictos generacionales; esto sugiere que Sheridan, inmerso en múltiples proyectos, corre el riesgo de sobrecargarse. Aun así, “Landman” ofrece una crítica implícita a la insostenibilidad de la industria petrolera, alternando realismo con excesos dramáticos, y logra que los personajes secundarios influyan en las decisiones y dilemas del protagonista, enriqueciendo la trama y el mensaje social.
Más allá de su trama, la serie refleja la tendencia actual de la televisión a explorar el impacto social y medioambiental de las industrias extractivas, conectando con producciones recientes que abordan el capitalismo y sus consecuencias. “Landman”, aunque no tan redonda como “Yellowstone” o “Mayor of Kingstown”, consolida el sello de Sheridan y contribuye al debate cultural sobre el futuro energético y la ética empresarial, posicionándose como una pieza relevante en la evolución de la ficción industrial contemporánea.


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