Sorda, de Eva Libertad

“Sorda” marca el debut en solitario de Eva Libertad como directora de largometrajes, expandiendo su cortometraje homónimo nominado al Goya en 2021. Estrenada en el Festival de Berlín 2025, donde obtuvo el Premio del Público en la sección Panorama, esta película española explora con delicadeza y realismo las complejidades de la maternidad desde la perspectiva de una mujer sorda. Protagonizada por Miriam Garlo (actriz sorda y hermana de la directora) y Álvaro Cervantes, la historia aborda los retos emocionales y prácticos que surgen durante el embarazo y la crianza de una hija oyente.

“Sorda” se distingue por su propuesta innovadora en el uso del sonido. La película prescinde en gran medida de la banda sonora, sumergiendo al espectador en la experiencia sensorial de Ángela. Los sonidos cotidianos irrumpen con intensidad, pero desaparecen en instantes clave, simulando la percepción sorda y reforzando la empatía hacia la protagonista. Esta decisión no resulta artificiosa, sino que actúa como recurso narrativo fundamental, utilizado con precisión y contención por Libertad.

La cinematografía, obra de Vanesa Roca, se caracteriza por un enfoque naturalista en los espacios domésticos. Las tomas largas y cercanas enfatizan las expresiones faciales y el lenguaje de signos, elementos esenciales en la comunicación de los personajes y en la construcción de la atmósfera íntima del relato.

Las actuaciones constituyen el núcleo emotivo de la película. Miriam Garlo ofrece una interpretación matizada, transmitiendo la frustración, el amor y la vulnerabilidad de Ángela sin recurrir al melodrama. Su interacción con Cervantes es convincente y aporta realismo a la dinámica de pareja, mientras que los personajes secundarios añaden capas de conflicto familiar e intergeneracional.

“Sorda” se presenta como un retrato profundo de la discapacidad, el ableísmo y la maternidad. La película inicia el debate sobre la ansiedad de una madre sorda ante la posibilidad de que su hija comparta su condición, y sobre cómo el nacimiento de un bebé oyente transforma las relaciones en parejas mixtas. La narración no victimiza a Ángela; al contrario, explora su agencia, sus miedos internos y las microagresiones cotidianas, como la falta de adaptación comunicativa por parte de médicos y familiares. El film actúa como comentario social sobre la inclusión, mostrando cómo una sociedad centrada en oyentes margina a las personas sordas, especialmente en contextos de salud y crianza.

El personaje de Héctor, interpretado por Álvaro Cervantes, funciona principalmente como contrapunto a Ángela. Sin embargo, su desarrollo resulta limitado; en ocasiones, se percibe como un acompañante más que como un personaje complejo, lo que reduce la profundidad del conflicto de pareja y resta matices a la representación de relaciones mixtas. Este aspecto ha sido señalado por críticos, ya que una mayor exploración de sus motivaciones y emociones podría haber enriquecido la narrativa.

En cuanto al tono, la película opta por una lentitud deliberada que permite la acumulación orgánica de tensiones. A partir de la segunda mitad, algunos momentos rozan el melodrama, lo que puede alejar a espectadores que buscan un enfoque más luminoso. Este tono, sin embargo, refleja la honestidad de Libertad al basarse en testimonios reales, mostrando el dolor y la soledad sin edulcorar ni resolver los conflictos de manera simplista. La intensidad emocional, especialmente en escenas como el parto, contribuye a la autenticidad y al impacto del relato.

La autenticidad de “Sorda” se refuerza mediante escenas concretas que muestran la agencia de Ángela y la inclusión de experiencias reales. Por ejemplo, la secuencia del parto destaca por su realismo visceral y por evidenciar las carencias del sistema médico ante la discapacidad: Ángela exige ser informada y respetada, utilizando la lengua de signos para comunicarse, mientras el entorno sanitario falla en adaptarse a sus necesidades. Otro momento significativo es el diálogo entre Ángela y su pareja, donde ella expresa sus miedos y deseos, tomando decisiones sobre la crianza y la comunicación con su hija. Estas escenas ejemplifican la capacidad de Ángela para defender sus derechos y participar activamente en su vida familiar.

En definitiva, “Sorda” es una obra valiosa y emotiva que combina destreza técnica con un mensaje potente sobre identidad y resiliencia. Su enfoque honesto y sensible, junto a la representación auténtica de la sordera y la maternidad, la convierten en una propuesta imprescindible para quienes buscan dramas introspectivos y sociales.



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